martes, junio 12, 2007

La monopolización del transporte

En días pasados estaba muy caldeada las diferencias existentes entre el sector transporte y el estado dominicano. Aprovecho que los bríos se han calmado para exponer mi punto de vista.

El transporte publico dominicano está básicamente dominado por dos sindicatos (CONATRA y FENATRADO), contrario a como ocurre en la mayoría de los países donde el transporte publico es controlado y/o regulado muy de cerca por el estado. Debido a esta diferencia, vivimos en un clima de tensión donde estas organizaciones sindicales juegan a ser amos y dioses de las posibilidades de producción de esta media isla.
Haciendo un poco de historia, saliendo de estos territorios, vale mencionar que las grandes mafias que azotaron el territorio estadounidense entre los años 20s y 30s fueron producto de sindicatos altamente engordados y presididos por un número muy reducido de personas. Algo parecido a como sucede con nuestros sindicatos de choferes. Tanto poder en manos de personas irresponsables fue capaz de desatar atroces consecuencias en un periodo negro de la historio estadounidense que no solo se caracterizó por la gran depresión económica.

Propondría una intervención inmediata por parte del estado a estos sindicatos para sentar las bases de un sistema de transporte funcional, pero las instituciones estatales son débiles y las actuales condiciones de la OMSA revelan un futuro decadente. Pero hay que hacer algo, y obviamente no es quedarse con los brazos cruzados.

En años pasados inversionistas privados intentaron hacer inversión en el transporte urbano de forma organizada. Fruto de ese intento es una ruta con la que cuenta Caribe Tours desde la feria a Hainamosa (creo, no estoy seguro). Se comenta que las inversiones del sector privado pretendía extenderse más en la geografía nacional pero por intereses de los sindicalistas esto no fue posible.

El estado necesita poner mano dura en esto y la mejor muestra que puede dar de ello es comenzando a organizar la OMSA, sobre todo con lo que respecta a talleres de mantenimiento de los actuales vehiculos. Despues se debe ir desplazando de forma progresiva y constante los tentáculos tendidos por los sindicalistas, ya sea con inversiones privadas o con las finanzas públicas.

Una buena organización con una logística impecable lograría desmontar el desorden del transporte urbano. Me sorprendió saber que el transporte público en muchos de nuestros pueblos es organizado y dirigido por el cabildo. Es una muestra de que es posible organizar este caos y garantizar transporte al pueblo.

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