Se acaba el primer mes del año, comienza el mes de la patria (Larga Vida a los Ideales de Duarte) y falta menos tiempo para acabar el 2011. Pero, ¿Por qué pensar en el fin del año cuando apenas ha comenzado?
Sucede que este año, contrario a la esperanza que tenia al acabar el 2010, no se ve tan esperanzador. Todo está en alza, exceptuando los salarios. Aunque si juzgamos por la cantidad de vehículos que está en la calle, diríamos que todo está bien porque las calles están intransitables. Pero la realidad es muy dolorosa, los políticos comienzan a hacer sus movimientos debido a que el año próximo es un año electoral, y desde mediados del mes de enero se ven bandereo en las calles, las vallas publicitarias están siendo ocupadas, en su mayoría, por figuras que sueñan con alcanzar el poder (tiempo de vacas gordas para los publicitas - vender con promesas futuras de pago) y las descalificaciones de contendientes es el pan de cada día. No trabajan para ganar, sino para que pierdas los demás.
Es tiempo de compromisos y promesas. Ahora es cuando nuestros políticos se reúnen con todos cuanto pueden tener influencia, cuando comienzan a comprar comunicadores, prometiendo y comprometiéndose. Si alguno tenía pocos compromisos, para cuando llegue al poder, necesitara plantearse una reelección para cumplir con todos los compromisos contraídos.
Y mientras tanto, La Republica Dominicana que soñó Juan Pablo Duarte sigue siendo un sueño. Los ideales que defendía Juan Bosch han quedado en papel, muchas veces adulterado al antojo del autor.
Y me pregunto
¿Podríamos tener una Dominicana mejor?
¿Es posible comenzar a producir más y hablar menos?
¿Es posible tener ciudadanos comprometidos con el bien común?
Sucede que si es posible. Peor aún es que siempre ha sido posible, y lo peor de todo es que no hemos avanzado más que unos pocos pasos en aras de esto. Las matemáticas básicas son simples, y si la utilizamos podemos ver por dónde podemos comenzar.
Si fuéramos una casa y necesitamos comprar muebles, lo que regularmente hacemos es ahorrar hasta juntar lo necesario para comprar los muebles. Otra opción es pedir un préstamo y comprar los muebles, por desgracia, esta segunda terminamos pagando más por el mueble porque los prestamos pagan intereses. Otra opción es tomar más dinero de los que habitan la casa para juntar más rápido o para pagar mas rápido el préstamo, por desgracia esta disminuye el capital de los habitantes de la casa. Pero tenemos una mejor opción, porque no buscamos más ingresos para la casa. Qué tal si el albañil de la casa se dedica a producir los muebles que se necesitan, y en vez de producir solo uno, porque no producir tres y venderle a los vecinos que también necesitan muebles. Eso significa que tendríamos los muebles que necesitamos y más ingresos porque también vendemos muebles.
La base de nuestro crecimiento económico debe de ser sumar, no pedir prestado. Hay muchas oportunidades que enfrentar, comenzando por la educación, pero la inacción nunca es buena, así que es momento de comenzar a hacer un país mejor. Y si bien es cierto que es necesario un esfuerzo conjunto para que el país completo avance, podemos comenzar con nosotros mismos, y luego con nuestros familiares. Si cada familia dominicana pone de su parte en hacer mejor las cosas, pronto tendremos un país lleno de familias productivas, y por ende un país productivo. Y de esa forma podríamos conquistar los mercados que nos faltan por conquistar. Convertirnos en un país exportador más que importador. Tenemos mucho potencial como país, desde la agricultura hasta el servicio especializado. Bien podemos comenzar a producir tecnología de punta, a adoptar prácticas más eficientes en nuestras labores, a especializarnos y a superar esos caprichos y mañas que nos impiden alcanzar las grandes metas.
Si de forma individuar eres capaz de hacer las cosas bien, tendrás peso para corregir a los que lo hacen mal. Haciendo bien las cosas obligamos a los que lo hacen mal a hacerlo bien.
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